Aquel escritorio que fue testigo de nuestros deseos, el refugio que sentábamos nuestros cuerpos, testigo de noches sudorosas y gemidos eternos, aquel lugar que junto a ti sentí el placer de ser hombre y animal a la vez, tu con tus ganas de cojerme y hacerte tuyo, yo con mis ansias de saciar tu sed... penetre entre tus piernas la llave de tus secretos y la intimidad de tus caricias.Emmanuel Roberto Torres.-
06-05-2008
3 comentarios:
Primo dame un chin de fama y di que yo te ayude un chin en este poema.
jejejeje.
William sí claro, el tema fue elegido por ti!! jejejee
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